Río Colorado
Una escritora vive sola con dos perros y hace tiempo que no escribe. Da talleres literarios, y de vez en cuando ve a su hermana y a su padre que está en un geriátrico. También a su grupo cercano de dos amigas y un amigo, con él tiene una relación de “amigos con derechos”.
Otra amiga le cuenta que le descubrió a su marido una amante que durante la pandemia le sacaba plata, y ella termina escribiendo una ficción sobre eso, pero desde la chica —la mina— misma, que en su pueblo fue primera princesa en un concurso de belleza muy importante, y ya pasados los años vive en la capital, a donde llegó con la idea de ser modelo. Las cosas no le salieron como esperaba, y ahora, separada dos veces y con dos hijos adolescentes, trabaja en una oficina. También tiene encuentros sexuales con sus “números”: cuatro amantes con los que hace tríos —con mujeres o con hombres—, y les pide regalos.
La Primera princesa empieza a complicarle la vida a la escritora, que no le ha contado a nadie sobre qué está escribiendo. Tanto se le mete en la vida cotidiana, que hace cosas que la primera princesa haría.
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